Un fallido intento por parte de los hermanos Diaz Villalobos, Jesus y Luis, para despojar a Adrián de sus negocios, puso al descubierto la corrupción de jueces y ministerios públicos de Tijuana.

El pleito judicial entre los hermanos Díaz Villalobos por los negocios, puso al descubierto la rampante corrupción que impera en el poder judicial de Baja California, particularmente en la ciudad de Tijuana.

En días pasados informamos sobre la detención de Jesús Roberto Díaz Villalobos, en la ciudad de Tijuana y su posterior traslado a Chihuahua, en donde una jueza de control determinó que sí había falsificado, alterado y usado documento falsos para iniciar, en Tijuana, demandas civiles y mercantiles en contra de su
hermano Adrián, para despojarlo del 66% del control accionario de sus empresas.

Así pues, con la sentencia de la licenciada Alba Erika Gámez Miramontes, Jueza de Control del Distrito Judicial Morelos, se puso al descubierto una intrincada red de complicidades y corruptelas de jueces y ministerios públicos de Tijuana, que se prestaron a las ventajosas, ilegales y dolosas demandas de Jesus Roberto y Luis Carlos en contra de su hermano Adrián.

Movidos por la codicia y la ambición de dinero, Jesús y Luis Díaz no tuvieron escrúpulo alguno para utilizar documentos que ellos mismos alteraron y falsificaron, lo que, al decir de la jueza de control de Chihuahua, era o debió haber sido del clonocimiento de las autoridades judiciales que conocieron del caso en Tijuana, sin embargo lo dejaron pasar.

Dentro de su sentencia, la jueza Alba Erika Gámez ordenó dar vista al Tribunal Superior de Justicia de Baja California para que se realicen los deslindes correspondientes, y se tomen las acciones legales que procedan.

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