Reporte Índigo el periódico impreso que circula en ésta frontera de lunes a viernes publicó en su portada a ocho columnas que la UACJ sí olvida.

En su edición de éste viernes 2 de octubre –día en que se recuerda la matanza del 68 en la Plaza de la Tres Culturas- bajo el título “Honrar a Echeverría”, el periódico detalla como “el gobernador César Duarte reconoce en plena crisis por Ayotzinapa al expresidente Luis Echeverría, señalado como responsable de la tragedia del 2 de octubre de 1968”.

Describe como funcionarios y líderes estudiantiles de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, que encabeza el hermano del gobernador de Chihuahua, César Duarte, entregaron -en plena crisis por los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa- un reconocimiento al expresidente Luis Echeverría.

Aquí el reportaje completo tomado Reporte Índigo:

 

El gobernador de Chihuahua, César Duarte, intentó consagrarse en su campaña por la dirigencia nacional del PRI con un cuadro duro del tricolor: el expresidente Luis Echeverría.

Y esto no tendría ninguna importancia si para hacerlo no hubiera entregado dos reconocimientos al expresidente a través de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, que dirige Ricardo Duarte, su hermano.

Hasta antes de lo de la UACJ en México era casi impensable que una universidad del país rindiera un reconocimiento público a uno de los personajes más polémicos y oscuros de la historia del país como es Echeverría.

“Desde hoy uno será el dicho de la gente y otro, absolutamente distinto, el fallo de un tribunal”, declaró el abogado del otrora jefe de estado, Juan Velázquez, ese 26 de marzo de 2009 en el que se callaron todas las voces que señalaron al expresidente como el principal responsable de la peor masacre en contra de estudiantes en la historia del país.

Esa tarde Echeverría quedó libre de cargos por la matanza del 68 en la Plaza de la Tres Culturas y por la agresión contra estudiantes conocida como “El Halconazo” de 1971.

Libre después de tres años de arresto domiciliario.

“Uno será el dicho… y otro el fallo”, zanjó el abogado como si dictara una sentencia bíblica.

En ese tema, la historia, al menos dentro los círculos políticos del país o los del Partido Revolucionario Institucional, ha sido una amnesia, una necedad, una ceguera o una indulgencia perpetua.

El 12 de mayo del 2015, con las heridas abiertas en la comunidad estudiantil por la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, Guerrero, una tragedia que apenas tenía seis meses de haber sucedido, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) le entregó a Echeverría un reconocimiento en nombre del Consejo Universitario y otro a nombre de la comunidad estudiantil.

El hermano del mandatario de Chihuahua, el rector de la UACJ, viajó a la casa del expresidente Echeverría en la Ciudad de México para hacerle los honores.

Dos meses después de este acto semiclandestino, que no solo no fue difundido por la UACJ, sino que incluso se ocultó en las páginas de Facebook donde circuló, el gobernador César Duarte también estuvo en la casa de Echeverría para refrendar la distinción realizada a través de la universidad que dirige su hermano.
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Cuestión de matices

En Ciudad Juárez el tema de Ayotzinapa pegó como en el resto del país.

El 13 de noviembre de 2014 un grupo de al menos 200 estudiantes de la universidad se reunió con el rector para exigirle que oficialmente la UACJ se sumara al paro nacional a favor de los estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos”.

El rector Ricardo Duarte Jáquez estuvo de pie frente a los alumnos de los diferentes institutos escuchando sus exigencias.

Después dijo que la universidad no podía suspender labores -ya que afectaría a más de 26 mil estudiantes-, sin ser aprobado antes por el Consejo Universitario.

La reunión terminó con el rector y su equipo abandonando el lugar entre gritos de “asesino”.

El edificio de Rectoría fue tomado por la comunidad estudiantil hasta que la universidad accedió al paro del 20 de noviembre.

Para ese día estaba programada la elección del nuevo Consejo Universitario, que se tuvo que posponer. En una ciudad como Juárez, tan heroica como apaleada, parece que esas medidas extremas son las que se deben de tomar para que los funcionarios de una universidad se solidaricen con un movimiento estudiantil con serias repercusiones para el país.

Sin embargo, en esta parte del mapa de México todo parece moverse por las leyes del absurdo: es mucho más fácil entregar un agradecimiento a Luis Echeverría, completamente descontextualizado de la agenda universitaria y con todo el dolor de los estudiantes desaparecidos, porque a LEA se le atribuye al aniversario de la fundación de la UACJ.

Hay otro detalle a tener en cuenta: la fecha del nacimiento de esta casa de estudios es en el mes octubre, pero el reconocimiento se hizo en mayo y Echeverría autorizó la creación el 28 de enero de 1973.

El “agradecimiento” a Echeverría se propuso en la sesión del Consejo Universitario del 28 de abril por parte de Kevin Guerrero, consejero estudiantil de la facultad de Derecho de la UACJ.

Según el Boletín Universitario de la UACJ del 24 de junio de 2015, el reconocimiento fue aprobado por mayoría de votos por uno en contra.

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Sin embargo, integrantes del Consejo Universitario entrevistados que optaron por mantenerse en el anonimato aseguraron que el tema no se votó en esa sesión.

Las fuentes consultadas aceptaron que el asunto fue planteado por los estudiantes de Derecho, Fernando Chacón y Kevin Guerrero, pero sólo como una idea, una sugerencia que le pareció una buena idea al rector y a los demás maestros.

De inmediato estos propusieron formar una comisión para avanzar en el proyecto.

Pero dos semanas después, sin avisar a nadie, sin publicarlo en la página oficial de la UACJ y en el más estricto silencio, se entregó el reconocimiento a Echeverría.

“No hubo votos en contra porque era una propuesta que aún no se oficializaba. No era como un ‘ya vamos a dar inicio a este evento ¿alguien está en contra?’. No, no fue, sino que era la propuesta. Normalmente cuando nos piden votar es como por presupuesto, el dinero y esa clase de asuntos. Ya después no nos dijeron qué pasó en este caso. No hablaron de viajar a hacer esto. No dijeron nada de dinero. No mencionaron cuándo. Yo ni siquiera estuve enterado de que habían ido. Siempre pensé que en la siguiente reunión se iba a decir cuándo y cómo lo iban a hacer”, contó el consejero.

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