WASHINGTON, DC - FEBRUARY 07: U.S. Secretary of State John Kerry speaks while delivering a joint statement with Japanese Foreign Minister Fumio Kishida at the State Department February 7, 2014 in Washington, DC. The two diplomatic leaders discussed a wide range of bilateral issues during their meetings at the State Department. (Photo by Win McNamee/Getty Images)

Embajada de los Estados Unidos

Declaración del Secretario Kerry

Extractos del discurso del Secretario Kerry sobre la libertad de prensa durante reinauguración de oficinas del Washington Post

“Como especie, nos motiva el deseo de conocer qué pasa en el mundo. Este deseo está en nuestro ADN. Este deseo reside en lo más profundo de cada periodista, ya sea aspirante o establecido…Es absolutamente vital que la verdad salga a la luz y que se conozcan los hechos, porque de otro modo, se pueden inventar cosas y emitir la propaganda que se quiera. Hemos visto ejemplos de esto en tiempos recientes, y el efecto dañino que conlleva.

“Vemos lo que sucede ante la ausencia del conocimiento y el poder que esto da a los dictadores, a los demagogos, a los tiranos. El silencio permite que el crimen y la corrupción corroan a los países. La ignorancia permite a los demagogos afirmar que arriba es abajo y que el negro es blanco, o que entrevistar a un disidente representa un acto de traición, y sí, también lleva a algunos a decir que la violación y el asesinato de inocentes es una orden de Dios.

“Tan sólo el año pasado, 71 trabajadores de los medios fueron asesinados, y casi 200 fueron arrestados.

“Antes los periodistas rara vez eran objetivo de agresiones. Hoy sí lo son. En nuestra era, casi dos tercios de los reporteros que sufren muertes violentas mueren no a pesar de su profesión sino a causa de ella. Son atacados por lo que han escrito, silenciados por lo que han atestiguado, o secuestrados por el poder que puede ofrecer su captura. Y en la mayoría de los casos los responsables nunca son atrapados.

“La verdad es que los medios independientes—los reporteros, presentadores, fotógrafos, blogueros y cartonistas—están bajo presión constante hoy en día, presión física o política. Y aquí estamos, bien entrados en el siglo XXI, y aun así sólo una de cada seis personas vive en un país donde se puede verdaderamente describir a la prensa como libre.

“Así que nos toca a nosotros, a ustedes, los defensores de la libertad, cerrar filas. Y esto comienza con el reconocimiento de que ningún gobierno, sin importar sus intenciones o sus logros, puede llamarse a sí mismo grande si a sus ciudadanos no se les permite expresar lo que creen, o se les niega el derecho de conocer los eventos y las decisiones que afectan sus vidas. Así que permítanme subrayar esto: un país sin una prensa libre e independiente no tiene nada de qué presumir, no tiene nada qué enseñar, y no tiene manera de cumplir su potencial.

“Tenemos que hacer frente a los que tratan de intimidar o aprehender a los periodistas y declarar de manera clara y fuerte que el periodismo, el reportar la verdad, no es un crimen. Es una marca de honor. Es un servicio público.

“Por eso estoy orgulloso de que cada día las embajadas y los consulados de los Estados Unidos alrededor del mundo demanden respuestas, objeten, busquen rendición de cuentas en nombre de los periodistas amenazados o arrestados—y estoy orgulloso de que el Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) tengan programas que apoyen a los medios independientes en más de 30 países”.

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