En Chihuahua los rumores siempre han sido parte del juego político. Pero lo que está pasando ahora ya no es lo mismo. Ya no son comentarios de pasillo ni versiones aisladas. Lo que hoy están empujando las columnas es otra cosa: narrativa en construcción. Y cuando varias columnas empiezan a coincidir en nombres, tensiones y escenarios, lo que hay que entender no es si es cierto o no… sino qué están preparando.
El primer frente donde esto ya se volvió evidente es en el PAN de la capital. Ahí el rumor dejó de ser rumor: Santiago de la Peña y César Jáuregui ya entraron en una dinámica de confrontación. Las columnas hablan de dimes, diretes y señales cruzadas, pero más importante que eso es lo que viene detrás: Maru Campos ya tuvo que intervenir personalmente para poner orden. Eso cambia completamente la lectura. Ya no es especulación sobre quién quiere competir; es confirmación de que la pelea ya empezó y que el riesgo de ruptura existe.
Y ahí aparece la segunda narrativa que están empujando con fuerza: Maru no solo está observando la sucesión… la está administrando. Las versiones sobre reuniones cerradas en Casa de Gobierno con perfiles como Santiago de la Peña, César Jáuregui, Rafa Loera, Manque Granados, Alan Falomir y Alfredo Chávez no son casualidad. El mensaje es claro: el panismo ya está en fase de control interno, tratando de evitar que la competencia se salga de las manos antes de tiempo. En otras palabras, el proceso ya empezó, pero bajo reglas que todavía no son públicas.
La tercera narrativa es más fina, pero igual de importante: Santiago de la Peña sí está en la jugada, y más fuerte de lo que parecía. Ya no aparece como perfil técnico o secundario. Las columnas lo meten en el mismo nivel que los demás tiradores del PAN capitalino y lo colocan dentro del grupo que eventualmente tendría que dejar el gabinete si decide competir. Eso significa que el verdadero cuestionamiento ya no es si puede entrar… sino si puede ganar la interna frente a alguien que hoy trae ventaja visible.
Porque ahí entra la cuarta línea que están repitiendo: César Jáuregui trae delantera medible. No solo presencia mediática, sino números que lo colocan arriba en ciertas mediciones. Y eso vuelve la competencia mucho más delicada. Porque el tablero que están describiendo las columnas es este: Jáuregui con posicionamiento, De la Peña con cercanía al poder estatal. Y cuando esos dos factores chocan, la decisión deja de ser simple.
Pero el PAN no se está moviendo solo en la capital. La quinta narrativa que aparece es que ya están trabajando estructura rumbo a 2027, especialmente en Juárez. La toma de protesta de más de 200 representantes distritales no es un evento menor; es señal de operación. El mensaje que se está construyendo es que el PAN entendió algo clave: si quiere competir en serio, no le basta con Chihuahua capital. Necesita meterse de lleno en Juárez.
Y en ese contexto, Marco Bonilla sigue apareciendo como el eje central del panismo. Las columnas lo siguen tratando como el perfil más sólido para la gubernatura. Pero también empiezan a empujar otra idea: que su viabilidad real pasa por una alianza amplia. Es decir, no es un problema de perfil… es un problema de condiciones políticas.
Del otro lado, el PRI también está regresando a la conversación, pero no como protagonista tradicional. Las columnas están colocando a Álex Domínguez y a Tony Meléndez como cartas visibles, pero con una lectura distinta. Tony ya bajó la expectativa de una candidatura directa, lo que reconfigura su papel: más que aspirante, se perfila como pieza de negociación. Y eso no es menor. En una elección cerrada, ese tipo de actores valen más de lo que dicen las encuestas.
El caso de Álex es diferente. Ahí sí se está empujando visibilidad territorial, bardas, presencia en la capital y estrategia de reposicionamiento. No para ganar solos, sino para volver a ser un factor real en el tablero. El mensaje de fondo es claro: el PRI no va a encabezar, pero tampoco va a desaparecer.
Y mientras todo eso se acomoda, Morena también empieza a mostrar señales de tensión, pero en otro nivel. Lo que están dejando ver las columnas es que la disputa entre Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar ya no es solo discursiva. Se habla de operaciones en tierra, de propaganda que aparece y desaparece, de equipos que ya están midiendo fuerza real. El problema para Morena no es si va a competir fuerte… es si va a llegar unido.
Si juntas todas estas piezas, lo que están diciendo las columnas no es complicado de entender, pero sí de aceptar:
el PAN ya está en competencia interna real;
Maru Campos está operando para que no se rompa;
Marco Bonilla sigue siendo el activo más fuerte, pero necesita condiciones;
el PRI está reconstruyendo valor político como bisagra;
y Morena empieza a entrar en una fase de confrontación que puede costarle más de lo que parece.
Ese es el tablero real. No el de los discursos públicos, sino el que se está armando en columnas, reuniones cerradas y movimientos anticipados.
La conclusión es más simple de lo que parece:
el rumor más importante no es sobre un candidato.
Es que el 2027 en Chihuahua se está empezando a decidir antes de que empiece formalmente.
Y cuando llegue la campaña, muchas de las decisiones clave ya no se van a tomar ahí…
ya van a venir hechas.
