En Chihuahua, la contienda rumbo a 2027 ya dibuja una tendencia con números que no se pueden ignorar. Las encuestas estatales más recientes colocan a la oposición en una situación compleja frente al dominio estructural de Morena. Y no es solo cuestión de quién tiene más seguidores en una gráfica, sino de cómo se construye (o no) una propuesta política creíble fuera de la lógica reactiva de oposición.
Morena va adelante con márgenes consistentes
Según la más reciente medición de Massive Caller, si hoy fueran las elecciones para gobernador en Chihuahua, Morena obtendría el 40.1 % de la intención de voto, mientras que el PAN se situaría en 24.6 % y el PRI mucho más atrás.
Otras encuestas estatales confirman el liderazgo guinda:
- La casa Rubrum reportó que Morena lidera con 37.2 %, seguido de PAN con 29.4 % y PRI con alrededor de 8.8 %.
- Otra medición arroja una ventaja similar de Morena sobre el PAN en torno a 37 % vs 29 % para gubernatura.
Estos números consolidan una pauta: Morena tiene ventaja clara a nivel estatal, con una brecha que ronda entre 8 y 15 puntos porcentuales en distintos ejercicios, dependiendo de la metodología.
El PAN y el PRI no logran sumar suficiente fuerza
En el bando opositor hay perfiles con presencia, pero separados:
- Marco Bonilla Mendoza (PAN) encabeza las preferencias internas de su partido, con un amplio respaldo en mediciones internas de PAN.
- En el PRI, Antonio “Tony” Meléndez es el perfil más citado, aunque el partido en su conjunto ronda solo cifras en un dígito (alrededor de 8–9 % en Rubrum).
Incluso cuando se empatan dos perfiles en escenarios hipotéticos de enfrentamientos directos, la ventaja se dispersa. Una encuesta de CE Research muestra que Cruz Pérez Cuéllar (Morena) y Marco Bonilla (PAN) estarían en un empate técnico muy cerrado (37 % vs 36 %), lo que subraya que sin alianza fuerte el PAN solo no supera el umbral necesario para desplazar a Morena.
Este dato, lejos de sugerir que la oposición está a solo un punto de ganar, implica que sin construcción de alianzas profundas y narrativa unificada, el PAN solo no tiene masa crítica para imponerse de forma clara.
Más allá de partidos: percepción social en Chihuahua
Los porcentajes no solo se interpretan en términos de partido. Lo que muestran es un fenómeno más amplio:
- Morena mantiene una base sólida de simpatía y lealtad ciudadana en el estado, lo que se traduce en intención de voto consistente mes a mes.
- El PAN retiene fuerza en ciudades específicas (como Chihuahua capital), pero no logra transferir esa presencia urbana al resto del estado. Esto explicaría por qué el PAN tiene mayor ventaja en rankings de alcaldías pero menor en proyección estatal.
- El PRI aparece en cifras bajas como partido, y sus electores tienden a dispersarse entre PAN o Morena según el contexto local.
En conjunto estos datos configuran un entorno donde el voto opositor tradicional no se está consolidando en una masa movilizadora contra Morena.
El problema estructural de la oposición
Los números dejan ver que una alianza formal no es garantía de victoria, y las razones van más allá de simples porcentajes:
Narrativa reactiva
La oposición ha girado su discurso alrededor de “frenar a Morena”, no de proponer un proyecto de gobierno que conecte con las prioridades ciudadanas (seguridad, empleo digno, salud, movilidad).
Falta de unidad interna
Aunque PAN y PRI pudieran acordar nombres, las bases del PAN no siempre acompañan al PRI y viceversa. Esto genera una suma artificial arriba que no se traduce automáticamente en movilización electoral abajo.
Territorios clave sin consolidación
En Juárez, por ejemplo, Morena tiene una presencia territorial fuerte, con Cruz Pérez Cuéllar proyectándose bien en escenarios internos para el partido.
Una alianza que no logre convencer en periferias urbanas, zonas rurales profundas y ciudades medianas difícilmente logrará el despliegue total que requiere una elección estatal.
El efecto Maru: influencia, no candidatura
Maru Campos no compite ni aparece como aspirante, pero sí es un factor político determinante:
- Define candidaturas de PAN
- Negocia acuerdos con líderes priistas
- Construye estructuras territoriales
- Decide estrategias de campaña
Su rol dista de ser testimonial: influye sobre cómo y hacia dónde se mueven las piezas de la oposición.
Una alianza puede nacer en buenas intenciones, pero si no se traduce en unidad operativa y narrativa coherente, se queda en promesa.
Por qué no funcionará?… a menos que cambie la estrategia
Si los números se mantienen como hoy:
- Morena con ventaja de entre 37 %-42 % a nivel estatal en promedio de encuestas.
- PAN rezagado alrededor del 24–29 % sin alianza transversal.
- PRI y MC muy debajo con menos del 10 %.
… entonces una alianza que solo acumule siglas sin proyecto político claro no será suficiente para revertir esa tendencia.
La oposición en Chihuahua no pierde porque carezca de simpatizantes, sino porque no logra consolidarlos ni aterrizarlos en una narrativa propia. Y los números lo confirman: no basta con unir resultados de encuestas parciales; se necesita unir voluntades sociales reales.
Porque en una elección estatal, los porcentajes no solo son cifras: son decisiones de vida cotidiana de miles de ciudadanas y ciudadanos de Chihuahua.
